Divulgar la ciencia a través de la educación y la lectura: Oceanósfera

Las cautivantes ciencias del mar que Oceanósfera busca relevar y transmitir son los cimientos del trabajo de educación ambiental que esta Fundación desarrolla apasionadamente en Valdivia desde 2019.

Chile posee bajo su soberanía increíbles 4 mil 300 kilómetros de costa y, no sólo eso; el 70% del territorio nacional se encuentra en el mar. A la luz de estos datos, ¿Cuánto sabemos sobre ese mar que nos baña? ¿Qué conocemos sobre la vida marina que habita el Océano Pacífico que nos bordea desde el norte al sur austral?

Son algunas de las preguntas que busca responder Oceanósfera, fundación valdiviana sin fines de lucro, cuyo objetivo central es educar para la valoración y conservación de la vida marina. Una tarea que no es fácil ya que a pesar de que los océanos y mares ocupan tres cuartas partes del planeta, lo que sabemos de ellos es muy poco, de hecho menos del 10% del fondo marino ha sido explorado, por ello es que se dice que sabemos más de la luna que de nuestros océanos.

Si no conocemos estos enormes cuerpos de agua, su importancia en el desarrollo de la vida del planeta y su maravillosa biodiversidad, ¿cómo podremos valorarlos, respetarlos y cuidarlos? Es con esta simple inquietud que podemos notar la importancia del trabajo que realizan organizaciones de educación ambiental.

Oceanósfera

Niñez y Sociedad de Consumo, conversó con la bióloga marina, fundadora y directora de Oceanósfera Carolina J. Zagal, quién nos contó por qué decidió dedicarse a las ciencias del mar y quedarse en la capital del Los Ríos, donde, sin saberlo, comenzaría a gestarse la historia de la fundación Oceanósfera.

Luego de ser becada en el colegio Nido de Águilas de la región metropolitana, cuenta que lejos del país afirmó su vocación en medio de una pasantía en Estados Unidos, donde hizo un curso de buceo y se vinculó con el trabajo de laboratorio: “Ahí dije: esto, definitivamente, es lo mío, pero pensé: en Chile es realmente donde tenemos que empezar a conocer un poco más de los animales y es donde más se necesita este tipo de profesionales, así que tengo que estudiar en Chile”.

En ese tiempo, se comunicó con las diferentes Escuelas de Biología Marina del país, cuya respuesta más entusiasta recibió desde el director de la Escuela de Biología Marina de la Universidad Austral De Chile (UACh), de ese entonces; Guillermo Valenzuela, “el fue muy amable y generoso, además revisé las mallas curriculares y la de la Austral era la que tenía más investigación y más ramos que a mi me parecieron entretenidos, ahí dije: ¡La Austral… Para allá me voy!”.

Zagal cuenta que se quedó en Valdivia hasta que terminó la carrera, “hicimos la tesis, con una amiga hicimos un libro, también, una guía de invertebrados marinos, que se hizo bien conocida porque no habían guías de ese tipo en esa época”. Después de trasladarse a Australia y quedarse por 12 años, Carolina volvió a Chile con un doctorado en Ecología Marina y un magíster en Pedagogía, “después volví y, como profesora, entré a trabajar a un colegio. Yo sentí que si quería dedicarme a la educación marina tenía que saber más de pedagogía y para eso hay que meterse al aula”.

Portada de la Guía “Invertebrados marinos del litoral Valdiviano”

Finalmente, Carolina relata que también trabajó en algunos proyectos de la UACh, hasta que surge la idea de la organización,“decidí renunciar a todo y con dos colegas y amigas cercanas, que también son biólogas marinas decidimos fundar Oceanósfera y jugárnosla por la fundación”.

Fue así como en 2019, de la mano de tres amigas y biólogas marinas; Carolina J. Zagal, Carla Cristi y Consuelo Hermosilla, Oceanósfera comenzó su historia de la mano de la educación ambiental con la creación de una de sus primeras publicaciones, la “Guía de Fauna Marina del Sur de Chile”, que según cuenta Zagal, tuvo desde un principio el objetivo de acercar a la infancia y adolescencia a la vida marina.

Tuvimos una súper buena recepción, porque empezamos a crear nuestro primer producto educativo para hacer actividades e ir con niñas y niños a la playa: la “Guía de Fauna Marina del Sur de Chile”. La Universidad (UACh) también nos ofreció un espacio en el Laboratorio de Calfuco donde hay acuarios. Era el espacio ideal para poder hacer actividades de educación marina que fueran experienciales, osea que vieran animales en vivo y en directo”, recuerda Zagal.

La directora de Oceanósfera sostiene que las guías se convirtieron en el sello de la Fundación: “Empezamos a diseñar estas guías, más prácticas, en un formato de folleto. A medida que los niños y niñas exploraban la costa, marcaban los animales que observaban y además se encontraban con algunos datos curiosos sobre el mar y sus especies”.

Portada de la Guía: “Tiburones, rayas y quimeras del sur de Chile” de Oceanósfera.

Este trabajo en terreno se vio interrumpido por la Pandemia de Covid-19: “Cuando empezó la pandemia, cerró el laboratorio y dejamos de hacer actividades. Pensamos en la opción de hacer actividades online y dijimos: ¡No! Lo nuestro es a través de la experiencia, que toquen, que vean, entonces, no tiene ningún sentido hacerlo de manera virtual. Sí dimos algunas charlas en conferencias y congresos, hablando un poco del trabajo que hacemos y del éxito que han tenido nuestros productos impresos y nuestra actividades, pero, principalmente nos dedicamos a crear más recursos, ahora ya tenemos 4 de estas guías de identificación”, cuenta Carolina J. Zagal.

Sin Zoom

Durante 2020, Oceanósfera postuló al fondo concursable del programa de la División de Ciencia y Sociedad del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ciencia Pública, adjudicándose el financiamiento para el libro “Sin zoom”, proyecto que surgió como detalla Zagal de una experiencia en que se vieron imposibilitadas de llevar a un grupo de niñas y niños a la playa: “Muchas veces, de los talleres que hacemos nacen muchas preguntas y eso nos va guiando hacia nuestro próximo producto. Eso nos pasó en La Teletón, en 2020, cuando queríamos llevar a los usuarios Teletón a la costa y nos dijeron que no, porque en el Laboratorio de Calfuco no hay acceso ideal para las personas en situación de discapacidad. Entonces, nos dijimos: nuestro desafío es llevar el océano a la Teletón, ¿cómo lo hacemos?”

Esta experiencia sería la motivación desde la cual surgiría una de las publicaciones más alucinantes de Oceanósfera: Sin Zoom. “En ese taller, llevamos animales embalsamados, unos pingüinos, llevamos unos animales en tamaño real en telas, tenemos unos delfines que están en tamaño real, una orca que tiene como 8 metros y eso les encantó. A partir de ahí, dijimos ¿cómo hacemos que ellos tengan la experiencia de bucear, ese sentimiento de asombro y fascinación que se vive cuando te encuentras con un animal en el mar?, y ahí nació la idea del “Sin zoom”. Ellos y ellas fueron nuestra inspiración”.

Portada y contraportada del libro “Sin Zoom” de Oceanósfera.

El libro, que hoy está presente en bibliotecas públicas y en manos de distintas organizaciones sociales a lo largo de todo Chile y que ya fue conocido por sus inspiradores e inspiradoras de la Teletón, que pudieron ver a escala real a fascinantes animales marinos, fue pensado para una audiencia de entre 4 a 9 años, sin embargo, tanto la niñez, la adolescencia, como la adultez han disfrutado a la par de su contenido, como lo cuenta Carolina Zagal: “Esa fue una gran sorpresa, porque era un libro infantil, pero se ha convertido en una atracción para muchas personas de diferentes edades, niños y niñas de 15 a 17 años, universitarios, incluso profesoras y educadoras también se han puesto la máscara y disfrutan del libro”.

Interés en la divulgación científica

Para Zagal esta tendencia al alza tanto de la producción como del interés por la lectura científica en niñas, niños y jóvenes es un fenómeno que desde Oceanófera han podido palpar: “Es Fantástico, mientras más libros de divulgación y más material educativo tengamos mejor, cada material y cada publicación aporta desde una visión distinta y tienen un diseño diferente, entonces son todas complementarias. Aquí no hay competencia, es maravilloso y viene desde la necesidad, porque cuando empezamos a hacer nuestros productos, pensamos que habrían algunas personas a las que les iba a interesar el tema, pero luego cuando vimos en la página web que habían 5000 descargas de una guía, dijimos: realmente esto habla de que hay una necesidad y un interés por este tipo de producto”.

Si hablamos de lectura, ¿Qué nos recomiendas?

 

 

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