Derecho a jugar

Los niños, el ocio y la ciudad es otro de los ámbitos que emergieron del estudio exploratorio, además del análisis de la calidad de los juguetes disponible.

No existen documentos que presenten información sobre la cantidad y ubicación de áreas de juego que existen en la ciudad, sean espacios de carácter privado o público. Se reconoce, sin embargo, que las áreas de verdes son espacios considerados para la familia y dentro de ellos, generalmente existen áreas de juego que se caracterizan por disponer de columpios, balancines, resfalines, entre otros.

Mientras el derecho a jugar se encuentra en el principio 7 de la Declaración de los Derechos del Niño, que indica: “El niño debe disfrutar plenamente de juegos recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho”, no contamos con documentación que nos permita conocer la cantidad, calidad y disposición de áreas de juego en los barrios, poblaciones o sectores residenciales, lo que expresa la postergación de esta temática a nivel ciudad, desde el lado público o instancias de articulación público-privada.

En el marco de un Diagnóstico de Participación realizado en Valdivia el año 2014 y 2015, entre las áreas verdes de mayor interés para mayores de 9 años, fueron mencionados:

– Parque Kramer

– Parque Saval

– Jardín Botánico – UACH

En segundo lugar fueron nombradas:

– Plaza Simón Bolivar

– Parque Prochelle

– Parque Urbano El Bosque

– Parque Harnecker

– Parque Santa Inés

– Playa Collico.

Dentro de las menciones que surgen desde la niñez y adolescencia, consultada en el mismo estudio, respecto a los espacios que son visitados y conocidos por ellos, surgen dos áreas: Costanera y Centro. En ambas, las menciones refieren a una serie de elementos que llaman su atención y que, dado el detalle, evidencian lo habituales que son en su experiencia urbana.

De este modo, la costanera, sería un espacio que “Constituye un área de esparcimiento, contemplación y de encuentro social, especialmente para adolescentes. No obstante el lugar también representa un área riesgosa por la posibilidad de accidentes en el río o asaltos” (OPD Valdivia, 2015,p.20).

Por otro lado, el sector identificado como “Centro”, presenta alta mención al comercio y consumo: “los lugares asociados al comercio o espacios de consumo fueron frecuentemente señalados. Se mencionaron ferias, supermercados, tiendas, edificios comerciales, bancos y restaurantes del perfil cadenas de comida rápida” (OPD Valdivia, 2015, p.22).

Las primeras incursiones al área vinculadas a una socialización temprana al consumo, es junto a los padres o adultos cuidadores, como acompañante en trámites, compras, etc: “…dada la capacidad de autonomía de los menores de 12 años, el área céntrica para ellos se encuentra asociada a: un paseo familiar, como acompañante de gestiones de los adultos o participando de compras de productos para ellos mismos. Tiene una connotación agenciada y organizada desde adultos pudiendo no ser en acuerdo con el niño o niña, por lo tanto las referencias apuntan a éstas experiencias. Así por ejemplo, la vez que fue indicada la Municipalidad fue apropósito de: “acompañé a mi papá a pagar la patente”. (OPD Valdivia, 2015, p.22)

Sin duda, la falta de espacios de participación formal de niños, niñas y adolescentes, junto con ser expresión de la negación en su calidad de sujeto y actor social, posterga el cambio de paradigma necesario para generar hábitat inclusivo.