Alimentación


Malnutrición infantil: Desde la desnutrición a la obesidad

Si durante el siglo XX los problemas de alimentación de la población infantil chilena fueron la desnutrición y la alta mortalidad infantil, hoy resulta evidente que el problema está asentado en la malnutrición por exceso.

La antropóloga Isabel Pemjeam plantea que la aparición de la obesidad está asociada “al periodo de bonanza de la década del noventa con el consecuente incremento de la capacidad adquisitiva de la población, la liberalización total de los mercados y la apertura a la industria global, incluida, por supuesto, la alimentaria. Contexto en el que comienza, según sus palabras, el boom de las golosinas, la aparición de productos con mucho azúcar, ricos en grasas y, sobre todo, alimentos procesados a los que la población no había tenido acceso anteriormente”. De esta manera y siguiendo a la autora, iniciado el siglo XXI la obesidad se ha transformado en un problema con carácter de epidemia y ésta no solo se trata de cambios en las conductas alimentarias sino también en la oferta de los alimentos ricos en grasas, azucares y calorías (I, Pemjean, 2011, p. 117 y 118).

Chile tiene un 9,5% de niños con sobrepeso, una de las tasas más altas en la región, junto con México y Argentina. Por lo mismo la OMS ha recomendado a sus estados miembros entre otros puntos “reducir el impacto que tiene sobre los niños la promoción de alimentos ricos en grasas saturadas, ácidos graso de tipo trans, azucares libres o sal“ (OMS, 2010: 8)

De esta manera y considerando los datos de prevalencias de enfermedades y el incremento de la obesidad en el territorio nacional, fue que Chile en el año 2016 y después de diez años de tramitación entró en vigencia La ley de etiquetados de alimentos, cuyo objetivo principal es proteger la salud de chilenos y en especial de los niños y las niñas incorporando un marco regulatorio para establecer normas de etiquetado que deberán cumplir los fabricantes de productos alimenticios, establece nuevos límites de azúcar, grasa, sodio y calorías en los productos y le prohíbe a la industria la publicidad dirigida a los menores de 14 años y su venta en los colegios (MINSAL, 2015).